Hoy después de ver el último capítulo de How I met Your Mother ha sido cuándo me he dado cuenta de por qué compartir piso con esta “damisela” no funcionó: ¡No tuve sexo con ella! Claro, porque si a cada discusión que comenzásemos le hubiésemos puesto paz con un polvete a lo mejor incluso ahora seríamos grandes follamigos. Todo puede ser, pero claro remontémonos, ya éramos tres en el piso, o debería decir que ya éramos tres en la discoteca pachá? porque a ver quién es el guapo que aguanta el ritmo de fiesta por la mediodía, fiesta por la tarde y fiesta por la noche. A mi compañero lo picó y entre los dos se fumaban unos porros de aupa. Con deciros que abrías el portal de abajo y ya olía… Mi madre flipó al entrar, jajaja, aún me acuerdo. Pero es que era por demás, un día yo todo inocente voy y le pregunto que ese olor a mierda de dónde lo han sacado, que si estaban las tuberías mal (Prohibido reírse) y ella me miró con cara rara y cuando entraba al salón sólo veía una nube de humo. Encendía la tele para ver algo y entre que parecía que habían tirado gas lacrimógeno en el salón y que se me empañaban las gafas del humo pues apaga y vámonos. La verdad es que muy sabia la serie, un polvo y se acabaron los problemas, pero cómo iba yo si el novio vivía prácticamente con nosotros? De hecho los domingos se traía su maletita para pasar la semana allí y no pagaba manutención de ningún tipo. Bueno, sí, un día trajo pasteles…
La verdad es que posibilidades hubo, pero uno que es legal… y gilipollas
Ya empezaron las discusiones fuertes y como vió que me daba lo mismo y me quedaba tan pancho ella se cabreaba más y daba más voces. Pero tía que te oigooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo. La madre, que tía más ordinaria! Y empezaron en parte por eso en parte porque un domingo tras quitar el edredón me encontré unas sospechosas manchas en las sábanas y puse cerradura en mi habitación. Evidentemente no le pedí permiso al casero porque me hubiese dicho que no, así que hice lo que me salió del pie, to eso pa variar. La verdad es que vivir en la Pachá fue toda una experiencia, pero me acabó cansando y sin mediar palabra se lo dije al casero que me iba, aceptó, rompió el contrato delante de mis narices, le dije lo de la llave y me dijo que la dejara cerrada que esa habitación no la iba a usar para sus menesteres follariles ::risitas:: y el mismo día que me fui del piso, el 17 de diciembre de 2004, el último día de clase antes de la Navidad, interrumpí una de las fiestas de mediodía que organizaba a diario para decirle que me iba, y me dio dos besos y me deseó un feliz año. Jajajajaja y yo, no te has enterao alma de pollo, que me voy y y no vuelvo, avisada estabas. Respuesta: somos una familia y tenemos que resolver los problemas como familia, hablando. Respuesta mía: Anda, anda, andaa y no flipes. Que pierdo el tren tía. Que te vaya bonito y mientras bajaba la maleta una de voces que me daba. Le dije que si no se había planteado nunca vender en el mercadillo, tendría futuro, y la cabreaba aún más ::risitas::, pero claro con un polvo a tiempo esto no habría ocurrido.
En la siguiente entrada contaremos como comenzó el año 2005. Otro annus horribilis! bueno, sobre todo el comienzo y veremos cómo empezó mi nueva vida sin petarda a bordo.