En la anterior entrada vimos como volvía del barrio de las putas chungas de una de las ciudades más grandes de Bélgica de nuevo a Madrid, porque a mi hermana le dio la gana
Pues de vuelta a los madriles. Primer problema, encontrar piso por supuesto y segundo problema por orden de importancia, solucionar mis problemas con la matrícula. Por aquel entonces mi mente no coordinaba bien con las prioridades y toda mi preocupación era la puta matrícula. Evidentemente, tenía 3 asignaturas en el primer cuatrimestre y 11 en el segundo y tenía que cuadrar la cosa, sin mencionar que para que cuadrara tenía que decirle a la secretaria todos los piropos que se me pasaran por la cabeza, porque de lo contrario me quedaba como estaba, y podía ser mi madre!. Tuvieron que desplazarse mi hermana y madre a buscarme piso de lo estresado que estaba yo y del cabreo que tenía. Yo estaba furioso por haber vuelto y apenas hablaba con mi hermana y me puse yo a darles órdenes. Me acuerdo que les decía: ¡Me habéis traido de vuelta, ¿no?, pues a buscarme piso con despacho para estudiar, hombre ya! Por aquella época ya empezaba a dar síntomas de la pijería-macarrería que a día de hoy conservo. Después de mucho buscar dan con una “brillante” solución según las dos. Cuando me la contaron me caí de culo. Me dieron ganas de tirarles los libros a la cabeza, pero aún no los tenía. ¿Estáis agarrados? Me habían encontrado un hostal dónde alojarme, ¡¡un hostal!! Yo sabía que los estudiantes vivían en pisos compartidos, no en hostales y entonces me dije: nene, a buscar se ha dicho! Los primeros días sí que me quedé en ese hostal pero pronto me vio una compañera de clase mirando carteles en la facultad y cuya única conversación mantenida hasta el momento había sido de pedos y mierdas y tirar de la cadena, y me dice: ¡vámonos a vivir juntos! Y mi mente no procesó correctamente que eso podía salir mal. Sólo tenéis que ver nuestra primera conversación, pero dije: anda, nene, dale una oportunidad, si tampoco puede salir tan mal. (A modo de avance, al final había rodamundos por el pasillo, cuando esos los veía yo en el campo, entre otras cosas, ah, y en Seseña!) y nos dispusimos a buscar piso, y ella tan feliz diciendo que íbamos a ser como una familia, haciendo la compra juntitos (léase en plan repipi) y yo la miraba como diciendo: ¿ésta está gilipollas o es que es así? Total, que encontramos un piso enorme para 3 personas, nos faltaba el tercero en la discordia, el compañero de piso que llegó una semana después o semana y media y ya por fin la familia “unida” al completo.
En la siguiente entrada veremos cómo de mal se desarrollaron los acontecimientos. Apunte, corría el año 2004 finales por aquella época y estaba en tercero de carrera, para que no os perdáis.