Archivo para febrero, 2009

Un ¿cateto? en la ciudad, sexta parte

Posted in Fascículos on febrero 19, 2009 by Daniel

Queridos contertulianos, entre calcetines, tangas y bragonas de color carne se situaba mi vida por aquel marzo de 2005 cuando por fin me tocó mi primera limpieza completa del piso, pues en este piso sí había turnos para la limpieza. Empecemos por una somera descripción de la cocina, primera habitación que limpié. Durante los primeros días de estancia me llamó la atención un electrodoméstico: el microondas, era de color plateado oscuro y claro a la vez, estaba como a rodales y yo me decía: qué original, qué curioso! pero me tuve que poner las gafas y me dí cuenta de que lo que tenía era una cantidad de mierda que ni con ácido sulfúrico para baterías se iba. Pues me puse manos a la obra y a frotar. Coño que si froté, se me quedó el brazo cachas en comparación con el otro. Me tiré en cuestión con el bicho dos horas, porque había que limpiarlo también por dentro y yo me preguntaba: joder cuánta mierda puede acumular esto en sólo una semana. Craso error, mis compañeras, que se las daban de super limpias, aseadas y cuidadas (acordémonos de cómo tendían la ropa, eso es de ser muy pulcras, limpias y ordenadas, sí) no habían limpiado el microondas en meses y resultó que era blanco!!! Anda qué cosas! pero sigamos con la limpieza de la cocina, no nos detengamos en pequeñeces… La cocina tenía dos encimeras y psché, pasables, pero cuando llegué a la vitrocerámica ahí ya no pude más. Explicadme, queridos congéneres, cómo se puede tener una vitrocerámica sin limpiar una semana! Pues ahí la dejé sin limpiar, porque total, yo no la usaba, comía en la uni, así que ya les comiera la mierda, que a mí plín. Buenooooo, pues me echaron la bronca porque no había limpiado la vitro. Parad burricalvas y echad un vistazo a vuestro alrededor, el microondas está blanco!!! y hace un rato era medio negro. Anda qué cosas, y nosotras creyendo que era negro, jejeje (mientras se sonrojaban). Tías, menos lobos que uno no se cayó de un guindo ayer eh? La cocina fue toda una hazaña, pero sigamos por el resto de estancias de la mansión casposa. Entro al baño pequeño, dónde planchaban (mi mente no llega a entender, tendían en el salón y planchaban en el baño? y qué cagaban, en el fregadero? Esto era el mundo al revés, aunque bueno, pude comprobar que en el fregadero no cagaban, porque tan pequeño era el aseo que entre, abrí la puerta, me subí a la tabla de planchar y cerré la puerta y me puse a limpiar, y claro, uno para esos menesteres usó guantes, y menos mal, porque abro la tapa del inodoro y sorpresa!!! churuzaco que casi llega al techo! pero eran muy limpias y aseadas… no lo olvidemos ::sermon:: Termino de limpiarlo después de tirar de la cadena y cojo un cacho hoja y les coloco en el frigo: “no sé quién ha sido la peazo guarra que me ha dejado un buen churuzo pa que lo quite, la siguiente vez lo dejo yo, y amenazo, lo vuestro no es nada”, total, que en la cocina mientras me reprendían por no haber limpiado la vitro, les enseñé el nuevo microondas y la nota en el frigo, y para una tener 28 y la otra 37, se señalaban con el dedo la una a la otra diciendo que no habían sido. Claro claro y la mierda ha entrado en el inodoro por obra del espíritu santo, no te jode…

Me paso con mi cubo, trapos y fregona al otro cuarto de baño, el grande, el cuál tenía una revista porno y un gapo de haberse lavado los dientes y no haber limpiado el lavabo, pero eran muy limpias y aseadas… Lo limpié, menos el gapo, puse la revista guarra encima del lavabo abierta y me fui para el salón. La verdad, en el salón no sabía si pasarle el plumero a las bragas color carne o dejarlo como estaba, no había por dónde meterle mano, así que hice lo que pude y así se fueron repitiendo las semanas mientras ellas no hacían ni el huevo, bueno, estas limpiaban por encima, porque eran muy limpias!

En el próximo capítulo veremos cómo al nene le conceden la beca erasmus y qué acontecimientos se suceden en la convivencia a raíz de eso

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Un cateto en la ciudad, quinta parte

Posted in Fascículos on febrero 7, 2009 by Daniel

Comienza el año 2005 y previamente había hecho bastante el paripé con mi familia política y paterna y paterna política felicitándonos el año nuevo en las uvas cuando estábamos todos pensando: “serás puta, gilipollas, hortera…” “ya ardas…” y esas cosas tan bonitas que nos decimos en navidad sin que nadie se entere, la Navidad, esa época maravillosa dónde todos nos queremos mucho. Paaaaaaara que te vas de tema, machote. Pues ya sin compañera de piso… y sin piso. Pues comienza bien el año y yo que me tenía que volver a mudar y a trasladar a vivir fuera para continuar las vacaciones, digooo, los estudios y ¿qué podía hacer yo? Pues bien, os acordáis de aquella maravillosa solución que me buscaron mi madre y hermana del alma, aquel precioso hostal? Pues esa fue la solución. He de decir que hubo gente que se le abrió el culo porque me fuera a su casa hasta que fuese preciso, pero una cosa es una noche, y esto podía alargarse, la búsqueda de piso no es tan sencilla, y sino que se lo digan a gabachi, así que decidí hacerlo a mi modo, sin pedir favores y pasándolo regular mientras buscaba un nuevo alojamiento que encontré en febrero a mediados, era otro piso compartido. Esperad que me voy a potar un rato… Pues pensé, vale, son mayores que yo, yo tenía 20 y ellas dos una 37 y la otra 28 y trabajando, decía yo, “son gente trabajadora”, no causarán problemas… Ay que me partooo de lo iluso que era! No hay que decir que el novio de una de ellas vivía con nosotros claro, y la manutención que pasaba era… pues ni los pasteles del novio de la ninfómana oiga… Pero lo mejor era el salón oye, me lo enseñaron limpito para causar buena impresión, al día siguiente lo pusieron tal y como lo tenían el día anterior. A ver cómo explico esto… resultó ser que las dos gilipuertas tenían una cuerda colgada de la punta del mueble a una alcayata de la esquina de la habitación, pero en diagonal, no sé si lo visualizáis, y ahí colgaban la ropa, así que en el anterior salón, era gas lacrímógeno lo que impedía ver la tele, en este caso eran las bragas y los calcetines de las susodichas en cuestión, que por cierto, las de la de 37 eran antilujuria total… Pero tan mal estaban de cuartos para no comprar un tendedero de los 20 duros? y la mayor para comprarse bragas algo más chechis? no sé, es que ni veía la tele, ni veía mi imaginación colegas… o mejor dicho, tan mal de cuartos estaba yo para irme a vivir a semejante antro? Algo que aún me sigo preguntando. Es la ostia esto de compartir piso, aprendes muchas cosas…

 

En la siguiente entrada veremos el capítulo de el microondas negro, que cuando lo limpié resultó ser blanco y de cómo encima se atrevían a criticar sobre cómo limpiaba la gente. Unas verdaderas grullas, estas compañeras mías… Ni que decir tiene que las buscaré en el feisbuk para retomar la amistad 😀 😀