Un cateto en la ciudad, quinta parte

Comienza el año 2005 y previamente había hecho bastante el paripé con mi familia política y paterna y paterna política felicitándonos el año nuevo en las uvas cuando estábamos todos pensando: “serás puta, gilipollas, hortera…” “ya ardas…” y esas cosas tan bonitas que nos decimos en navidad sin que nadie se entere, la Navidad, esa época maravillosa dónde todos nos queremos mucho. Paaaaaaara que te vas de tema, machote. Pues ya sin compañera de piso… y sin piso. Pues comienza bien el año y yo que me tenía que volver a mudar y a trasladar a vivir fuera para continuar las vacaciones, digooo, los estudios y ¿qué podía hacer yo? Pues bien, os acordáis de aquella maravillosa solución que me buscaron mi madre y hermana del alma, aquel precioso hostal? Pues esa fue la solución. He de decir que hubo gente que se le abrió el culo porque me fuera a su casa hasta que fuese preciso, pero una cosa es una noche, y esto podía alargarse, la búsqueda de piso no es tan sencilla, y sino que se lo digan a gabachi, así que decidí hacerlo a mi modo, sin pedir favores y pasándolo regular mientras buscaba un nuevo alojamiento que encontré en febrero a mediados, era otro piso compartido. Esperad que me voy a potar un rato… Pues pensé, vale, son mayores que yo, yo tenía 20 y ellas dos una 37 y la otra 28 y trabajando, decía yo, “son gente trabajadora”, no causarán problemas… Ay que me partooo de lo iluso que era! No hay que decir que el novio de una de ellas vivía con nosotros claro, y la manutención que pasaba era… pues ni los pasteles del novio de la ninfómana oiga… Pero lo mejor era el salón oye, me lo enseñaron limpito para causar buena impresión, al día siguiente lo pusieron tal y como lo tenían el día anterior. A ver cómo explico esto… resultó ser que las dos gilipuertas tenían una cuerda colgada de la punta del mueble a una alcayata de la esquina de la habitación, pero en diagonal, no sé si lo visualizáis, y ahí colgaban la ropa, así que en el anterior salón, era gas lacrímógeno lo que impedía ver la tele, en este caso eran las bragas y los calcetines de las susodichas en cuestión, que por cierto, las de la de 37 eran antilujuria total… Pero tan mal estaban de cuartos para no comprar un tendedero de los 20 duros? y la mayor para comprarse bragas algo más chechis? no sé, es que ni veía la tele, ni veía mi imaginación colegas… o mejor dicho, tan mal de cuartos estaba yo para irme a vivir a semejante antro? Algo que aún me sigo preguntando. Es la ostia esto de compartir piso, aprendes muchas cosas…

 

En la siguiente entrada veremos el capítulo de el microondas negro, que cuando lo limpié resultó ser blanco y de cómo encima se atrevían a criticar sobre cómo limpiaba la gente. Unas verdaderas grullas, estas compañeras mías… Ni que decir tiene que las buscaré en el feisbuk para retomar la amistad 😀 😀

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13 comentarios to “Un cateto en la ciudad, quinta parte”

  1. Daaaaniiii!!!! jajajajajaj vaya suerte con las compis, eh? es que te imagino sentado con las bragas tipo paracaidas colgando jajajajaja.. a ver si te pasas por el Facebook, majete!! 8D qué tal los exámenes?

  2. A ver, el comedor estaba igual que cuando te lo enseñaron por primera vez lo que pasa es que lo que tú pensabas que eran cortinas eran las bragas de tu amiguita Jajajajaja.

  3. bragas tipo paracaidas, jajajaja, me meoooooooooooo.
    chicos, estoy estudiando, me paso ya a partir del lunes que acabo. los exámenes regular, pero me lo esperaba, así que ya que estoy asentado del todo me lo planifico mejor para los próximos 🙂

  4. jajajajajajjaajajaja, pero maco tio, jajajajajajaaajajajajajaja donde te buscas a las roommates? cuanto duraste viviendo entre bragazas? necesitaste un psicologo?

    yo es que te imagino levantandote por la noche, medio dormido, y pegandote con la chochera de las bragas en la cara, jajajajajajajaaja

  5. esto no es nada deco… me quedan unas cuantas aventurillas de estas y en 3 o cuatro entradas terminaré este libro del cateto en la ciudad, pero comenzaré otro, ::risitas::

  6. Joer Dani, pues visto lo visto contigo yo he tenido una suerte que te cagas con los compañeros de piso.
    Aunque los últimos en Irlanda eran un poco sibilinos :S

  7. Estoy visualizando tu salón con las bragas de abuela color carne partiendo el cuarto en dos, y tu torciendote el cuello para ver la tele, jajaja!

    Pero, a ver, cuéntanos esto de familia política en navidad… ¿Estabas con novia entonces, cuando le tirabas los trastos a la impresentable del fasciculo anterior? Pero… pero… ¡Dani! ¡Shocked me tienes! 😀

    Cuéntanos, anda, que estos son los detalles que interesan, jajaja!

    Buscar un piso, tá chupao, jeje!

  8. joé gabacha qué perspicaz, eso lo dejamos para otro fascículo, ok? BTW, yo no le tiraba los trastos a la impresentable, me los tiraba ella a mí 😀

  9. “Estoy visualizando tu salón con las bragas de abuela color carne partiendo el cuarto en dos” jajajajajajajajjajajajaja lo de color carne ha sido lo más jajajaja

  10. Tss tss, Daniiii… no me vengas con tecnicalidades de quien le tiró los trastos a quien.
    El caso es que… ¡eres un pillín, Dani! ¡Jaja, te pillé!
    Un beso, guapetón 😉

    Bríd, es que el color le pega al tema, a que si! La antilujuria absoluta!

  11. venga la siguiente entrega ya, ME CAGO EN TO LO QUE SE MENEA

  12. Deco lleva razón: menos feishbuk, Dani, y más blog YA!! 😛

  13. hala, ya la tenéis, recién salidita del horno

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