Un cateto en la ciudad, cuarta parte

Posted in Fascículos on enero 15, 2009 by Daniel

Hoy después de ver el último capítulo de How I met Your Mother ha sido cuándo me he dado cuenta de por qué compartir piso con esta “damisela” no funcionó: ¡No tuve sexo con ella! Claro, porque si a cada discusión que comenzásemos le hubiésemos puesto paz con un polvete a lo mejor incluso ahora seríamos grandes follamigos. Todo puede ser, pero claro remontémonos, ya éramos tres en el piso, o debería decir que ya éramos tres en la discoteca pachá? porque a ver quién es el guapo que aguanta el ritmo de fiesta por la mediodía, fiesta por la tarde y fiesta por la noche. A mi compañero lo picó y entre los dos se fumaban unos porros de aupa. Con deciros que abrías el portal de abajo y ya olía… Mi madre flipó al entrar, jajaja, aún me acuerdo. Pero es que era por demás, un día yo todo inocente voy y le pregunto que ese olor a mierda de dónde lo han sacado, que si estaban las tuberías mal (Prohibido reírse) y ella me miró con cara rara y cuando entraba al salón sólo veía una nube de humo. Encendía la tele para ver algo y entre que parecía que habían tirado gas lacrimógeno en el salón y que se me empañaban las gafas del humo pues apaga y vámonos. La verdad es que muy sabia la serie, un polvo y se acabaron los problemas, pero cómo iba yo si el novio vivía prácticamente con nosotros? De hecho los domingos se traía su maletita para pasar la semana allí y no pagaba manutención de ningún tipo. Bueno, sí, un día trajo pasteles…

La verdad es que posibilidades hubo, pero uno que es legal… y gilipollas 😦

Ya empezaron las discusiones fuertes y como vió que me daba lo mismo y me quedaba tan pancho ella se cabreaba más y daba más voces. Pero tía que te oigooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo. La madre, que tía más ordinaria! Y empezaron en parte por eso en parte porque un domingo tras quitar el edredón me encontré unas sospechosas manchas en las sábanas y puse cerradura en mi habitación. Evidentemente no le pedí permiso al casero porque me hubiese dicho que no, así que hice lo que me salió del pie, to eso pa variar. La verdad es que vivir en la Pachá fue toda una experiencia, pero me acabó cansando y sin mediar palabra se lo dije al casero que me iba, aceptó, rompió el contrato delante de mis narices, le dije lo de la llave y me dijo que la dejara cerrada que esa habitación no la iba a usar para sus menesteres follariles ::risitas:: y el mismo día que me fui del piso, el 17 de diciembre de 2004, el último día de clase antes de la Navidad, interrumpí una de las fiestas de mediodía que organizaba a diario para decirle que me iba, y me dio dos besos y me deseó un feliz año. Jajajajaja y yo, no te has enterao alma de pollo, que me voy y y no vuelvo, avisada estabas. Respuesta: somos una familia y tenemos que resolver los problemas como familia, hablando. Respuesta mía: Anda, anda, andaa y no flipes. Que pierdo el tren tía. Que te vaya bonito y mientras bajaba la maleta una de voces que me daba. Le dije que si no se había planteado nunca vender en el mercadillo, tendría futuro, y la cabreaba aún más ::risitas::, pero claro con un polvo a tiempo esto no habría ocurrido.

En la siguiente entrada contaremos como comenzó el año 2005. Otro annus horribilis! bueno, sobre todo el comienzo y veremos cómo empezó mi nueva vida sin petarda a bordo.

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Un cateto en la ciudad, tercera parte

Posted in Fascículos on enero 9, 2009 by Daniel

Y por fin llegó el cateto y comenzó a compartir piso por primera vez en su vida. Para el cateto, uzeaze, er menda, era toda una experiencia, pero vayamos por partes:

Sobraba una habitación que teníamos que cubrir buscando un tercer inquilino para ahorrar gastos. Yo por mí no lo hubiera buscado: era un piso de más de 100 metros cuadrados con 3 dormitorios, dos de matrimonio y el tercero podía ser ¿de invitados por ejemplo? No pudo ser, la señora ya empezó poniendo pegas diciendo que sus padres no tenían dinero para pagar 350 euros mensuales. ¿Y yo sí? Mi padre no es un alto cargo en el ejército como el tuyo guapa… Y es que como decimos por aquí: “los que más lloran, los que más tienen”. Pues por fin llegó de Alicante a vivir con nosotros Pelopo (no, no se llamaba Pelopo, yo le decía pelopo, como decimos en mi pueblo, de pelopolla, porque tenía el pelo igual) y claro, entre dos hombres y una “dama” le cedimos un cuarto de baño a ella solita mientras nosotros dos compartíamos cuarto de baño. Supongo yo, pero es un suponer, que no había notado mi presencia por la casa, porque el cuarto de baño lo tenía como si fuera suyo. De hecho, ni siquiera limpiaba la bañera al ducharse cuando es de lógica que a los que van detrás le tienes que dejar las cosas limpias. Pues queridos amigos, como podréis imaginar, cuando yo entraba en la ducha, ya me cabreaba, y encima me tenía que callar porque no lo conocía de nada y no había confianza como para decirle: “que te has dejao tos los pelos en la ducha so guarro”. Claro que, siempre hay pelos y pelos, pero con él nunca sabías, porque los de la cabeza eran un implante de las partes bajas. Tened en cuenta que los de abajo son más fuertes y más rizados, esos eran garantía segura de una NO calvicie!

Así que claro, nuestra primera conversación, la que conté en la anterior entrada, estaba claramente predestinada a ocurrir, pues directamente prefería pasar al servicio de un bar de carretera. Por tanto a la segunda semana er nene intentó poner planes de limpieza semanales, los que se hacen en todos los pisos compartidos, pero la buena señora dijo que era fácil, el que antes viera la suciedad antes la quitaba… Al final les recomendé que fuesen a la óptica…

 

Así que ya véis lo difícil que resulta compartir piso con extraños. Y esto sólo acababa de empezar.

Seguiremos en la siguiente entrada, subtitulado “cómo un salón de un piso en una comunidad de vecinos se convierte extrañamente en Pachá Ibiza todas las noches”

Un cateto en la ciudad, flashback

Posted in Fascículos on enero 4, 2009 by Daniel

Ya que me habéis pedido que cuente mi primera conversación con la que más tarde fue mi compañera de piso, pues tendréis que esperar a la tercera entrega de mis aventuras por lo largo y ancho de este mundo mientras era universitario, aunque ahora que lo pienso, sigo siendo universitario, estoy estudiando otra carrera, así que puedo seguir contando batallitas, jejeje.

Venga que me lío como una persiana y me dejáis 🙂

Volvamos a mayo de 2004, unos meses antes de lo que estoy hablando, ¿o era junio? Pues la verdad, sería junio porque era período de exámenes y justo acabábamos de salir de uno. No me preguntéis de cuál porque ya de eso no me acuerdo, pero recuerdo que le pregunté por cortesía que qué tal se le había dado, a lo que me respondió que ya vería la nota y ya nos quedamos hablando, de la profesora, de lo zorra y guarra que era (eso eran palabras suyas, yo no hablo así ::santo::), y de ahí sacamos lo de la gente que huele mal porque no se lava, bla bla bla. Sinceramente, todo vino por ahí, pero acabamos hablando, muy naturalmente, por cierto, o mejor dicho, describiendo, nuestras deposiciones, y nos reímos un montón los 10 minutos que duró la conversación, porque estábamos hablando de esto en pleno verano, en plena puerta del examen y nos estaba oyendo todo el mundo. Pero lo mejor es que nos dio igual. Me estoy riendo ahora mismo mientras lo escribo colegas.

Pasan los meses y me dice que nuestra aventura compartiendo piso va a salir estupendamente, que tiene ella la corazonada, porque desde nuestra conversación tan natural no podía salir nada mal… En fin… No comments.

Como véis no merecía la pena contarlo, pero os empeñásteis… Pues a esperar toca chicos.

En la siguiente entrada por fin veremos como se desarrollaron los acontecimientos los meses que vivimos juntos, y colorín colorado, este cuento aún no se ha acabado. Stay tuned!

Un cateto en la ciudad, segunda parte

Posted in Fascículos on enero 2, 2009 by Daniel

En la anterior entrada vimos como volvía del barrio de las putas chungas de una de las ciudades más grandes de Bélgica de nuevo a Madrid, porque a mi hermana le dio la gana 😦

Pues de vuelta a los madriles. Primer problema, encontrar piso por supuesto y segundo problema por orden de importancia, solucionar mis problemas con la matrícula. Por aquel entonces mi mente no coordinaba bien con las prioridades y toda mi preocupación era la puta matrícula. Evidentemente, tenía 3 asignaturas en el primer cuatrimestre y 11 en el segundo y tenía que cuadrar la cosa, sin mencionar que para que cuadrara tenía que decirle a la secretaria todos los piropos que se me pasaran por la cabeza, porque de lo contrario me quedaba como estaba, y podía ser mi madre!. Tuvieron que desplazarse mi hermana y madre a buscarme piso de lo estresado que estaba yo y del cabreo que tenía. Yo estaba furioso por haber vuelto y apenas hablaba con mi hermana y me puse yo a darles órdenes. Me acuerdo que les decía: ¡Me habéis traido de vuelta, ¿no?, pues a buscarme piso con despacho para estudiar, hombre ya! Por aquella época ya empezaba a dar síntomas de la pijería-macarrería que a día de hoy conservo. Después de mucho buscar dan con una “brillante” solución según las dos. Cuando me la contaron me caí de culo. Me dieron ganas de tirarles los libros a la cabeza, pero aún no los tenía. ¿Estáis agarrados? Me habían encontrado un hostal dónde alojarme, ¡¡un hostal!! Yo sabía que los estudiantes vivían en pisos compartidos, no en hostales y entonces me dije: nene, a buscar se ha dicho! Los primeros días sí que me quedé en ese hostal pero pronto me vio una compañera de clase mirando carteles en la facultad y cuya única conversación mantenida hasta el momento había sido de pedos y mierdas y tirar de la cadena, y me dice: ¡vámonos a vivir juntos! Y mi mente no procesó correctamente que eso podía salir mal. Sólo tenéis que ver nuestra primera conversación, pero dije: anda, nene, dale una oportunidad, si tampoco puede salir tan mal. (A modo de avance, al final había rodamundos por el pasillo, cuando esos los veía yo en el campo, entre otras cosas, ah, y en Seseña!) y nos dispusimos a buscar piso, y ella tan feliz diciendo que íbamos a ser como una familia, haciendo la compra juntitos (léase en plan repipi) y yo la miraba como diciendo: ¿ésta está gilipollas o es que es así? Total, que encontramos un piso enorme para 3 personas, nos faltaba el tercero en la discordia, el compañero de piso que llegó una semana después o semana y media y ya por fin la familia “unida” al completo. 

En la siguiente entrada veremos cómo de mal se desarrollaron los acontecimientos. Apunte, corría el año 2004 finales por aquella época y estaba en tercero de carrera, para que no os perdáis.

Un cateto en la ciudad. Primera parte

Posted in Fascículos on diciembre 31, 2008 by Daniel

18 años recién cumplidos. Comienza la universidad y el nene se pira con todas las ilusiones y una maleta llena de comiditas hechas por la mamá para la gran ciudad, Madrid, aunque todo hay que decirlo, yo vivía en un pueblo que era más tranquilo. De hecho, lo más lejos que había llegado hasta esa edad era Benidorm.

Me fui a vivir sólo durante los dos primeros años. Primer choque cultural. Sí, sí, porque en Ejpaña hay muchas culturas y los madrileños son especiales. Cuando llegué lo primero que me encontré fueron lo que yo por aquella época consideraba “un montón de pijos con una patata en la boca” que hoy serían gente totalmente normal porque ahora el pijo creo que soy yo 🙂

Ya sabemos que cuando entras en la universidad conoces a gente de todo el país e incluso del extranjero, y teniendo en cuenta lo que yo estaba estudiando y viendo lo bien que se lo pasaban los erasmitos, me propuse irme en tercero de carrera, y así fue, obtuve plaza en Bélgica y me fui. Como era la primera vez que salía de España, mi hermana se vino conmigo, quería comprobar que todo había salido bien y que el sitio dónde me iba a vivir era el apropiado, y así fue, pero para sorpresa nuestra cuando llegamos lo que yo había pagado ya, que habían sido dos meses y ví aquello… Resultó ser un verdadero cuchitril en el barrio de las putas chungas y mi hermana dijo que nanai, que yo no me quedaba allí ni de coña y sin yo querer volver, porque yo no quería, me tuve que venir de vuelta a esta nuestra Ejpaña, así que me jodí ese año bastante y esperé al siguiente, que en vez de beca de 5 meses fue una beca de un año completo. Imaginad, vivía en el Monmartre de Gante y de nuevo sólo, así que creo que fue la mejor opción, regresar, pero me gustó tanto la ciudad y la universidad y el sitio en general que al año siguiente volví al mismo sitio.

Para la siguiente entrada veremos cómo compartir piso con una petarda gilipollas y no morir en el intento a la vuelta a Ejpaña.

Nos hemos mudado

Posted in Uncategorized on diciembre 31, 2008 by Daniel

Y digo yo, ¿para qué narices hablo en plural si sólo me he mudado yo? Pues nada, lo dicho, casi mejor tener un blog al que se le preste atención y se pueda actualizar con asiduidad que aquel mamotreto sin sentido ninguno. Comenzaré posteando mis dos últimas entradas, pero recordad, salvo algún post serio, esto es de anécdotas e inutilidades varias a las que estoy acostumbrado. Ya iré añadiendo categorías y poniéndome al día.

Saludos!